LibreMENTE

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Durante el viaje a Ítaca, Ulises se hace atar al palo mayor para no sucumbir a los 'cantos de sirena'. Éste es el viaje mitológico que todos tenemos que hacer... (Enric Corbera)

En ese viaje a Ítaca que es, en realidad, la vida transitada con consciencia y aprendizaje, el camino de regreso a casa (a la paz), la mente puede ser un gran aliado… o el mayor enemigo y un aparentemente infranqueable estorbo. Los ‘cantos de sirena’ que tentaron a Ulises tentaron, en realidad, a su mente que, como el resto de las mentes, es creadora de mundos, creadora de realidades. Sí: el poder inmenso de la mente es mucho más inmenso del que acertamos a imaginar. La mente puede meternos en grandes historias, en tremendas fantasías… ilusorias; en un rocambolesco territorio de pesadilla y espejos donde nunca nada llega, donde nunca nada es…  y donde todo, más pronto o más tarde, se desvanece. La mente, sin control, es un barco a la deriva que nos llevará sin rumbo aunque creamos estar al frente del timón. La mente, con su inmenso poder, nos tiene; no nosotros a ella, que nos engaña… hábilMENTE.

Los maestros, a quienes otorga la historia de la humanidad ese calificativo, lo fueron (entre  otras cosas) porque consiguieron doblegar su mente. Educarla. Convertirla en su aliada. Ponerla al servicio de la verdad. Darle, en definitiva, la vuelta a lo consabido. Mente que responde a las riendas para vivir libreMENTE. Y, ahí, juegan un gran papel tanto la meditación como el yoga. La meditación es algo tan fácil (y tan complicado) como silenciar la cháchara que nos invade de continuo, el cacareo mental, ese “hay que hacer esto, hay que decir lo otro, hay que opinar de aquello, hay que conseguir lo de más allá”. Callar para acceder a lo que esconde la charlatanería, que es (ni más ni menos) el poder del YO y un mundo brillante, feliz y libre.

Después está el yoga. Cada una de sus asanas es una práctica que fortalece la esencia, acalla la mente y da acceso al verdadero poder que habita en cada uno. El yoga abre una vía directa hacia el desarrollo del potencial personal, y lo hace desde el cuerpo que (al igual que la mente), puede ser un aliado o un enseñoreado señorito que nos domina. El cuerpo, de por sí, nada puede; pero a las órdenes de una mente ordenada es el vehículo perfecto de tránsito por este mundo. El armazón de nuestro barco. Ordena tu mente… y ordenarás tu cuerpo.

Llegar a Ítaca serenos. Óptimos pasajeros de nuestra nave. Una máquina de precisión que, como el mejor Ferrari, como el más hermoso velero, nos llevará muy muy muy lejos… si no la estrellamos antes… ferozMENTE.

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CELIA SÁNCHEZ
Periodista, licenciada en Ciencias de la Información por la Universidad Pontificia de Salamanca. Más de 20 años de experiencia en prensa, radio, televisión y medios digitales. Escritora, columnista y actriz. Fotógrafa de instantes. Amante de la vida y con un objetivo claro en ésta: ser feliz haciendo lo que que me gusta, en el sitio correcto, con las personas adecuadas y en el instante preciso. Vivo en el mundo y para él. Búscame ahí.

Web del autor
www.121sb.com
Twitter: @cientoveintiuno

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