Finaliza juicio civil en contra de agente fronterizo que mató a un joven

Finaliza juicio civil en contra de agente fronterizo que mató a un joven

Tucson (AZ), 28 jul (EFEUSA).- El juicio civil en contra de un agente de la Patrulla Fronteriza que mató a tiros en el 2011 a Carlos Lamadrid en la frontera de Arizona, terminó hoy con el dramático testimonio de su madre en la Corte Federal en Tucson.

“Mi pena va a durar toda mi vida, lo único que quiero es recuperar a mi familia y justicia para mi hijo”, dijo Guadalupe Guerrero a la corte con la asistencia de un traductor.

Entre lágrimas, Guerrero fue sometida a un duro interrogatorio por parte de los abogados que representan a la Patrulla Fronteriza y por el agente federal Lucas Tidwell, quien le quitara la vida a su hijo en marzo del 2011.

La defensa quería que la madre admitiera que desde un principio ella tuvo conocimiento de por lo menos una persona que tiró piedras al agente Tidwell y que ella conoce inclusive su identidad; cosa que negó rotundamente durante su testimonio.

“Una piedra no puede ser mas rápida que una bala, una piedra no te puede matar”, dijo Guerrero al terminar su testimonio en el juicio que duró siete días, para después abandonar la sala prácticamente cargada por sus familiares.

El joven de 19 años de edad, ciudadano estadounidense, recibió por lo menos cuatro impactos por la espalda cuando trataba de escalar el muro fronterizo en Douglas, Arizona.

Tidwell defendió sus acciones asegurando que temió por su vida cuando le comenzaron a tirar piedras desde el lado mexicano, por lo que sacó su arma tratando de defenderse, hiriendo mortalmente a Lamadrid quien en ese momento subía por una escalera tratando de cruzar hacia el territorio mexicano.

Durante sus argumentos finales hoy, Bill W. Risner, abogado que representa a Guerrero dijo al juez federal James Soto que existieron serias “irregularidades” durante la investigación del caso.

Aseguró que en principio los supervisores de la Patrulla Fronteriza llegaron prácticamente de inmediato a la escena del crimen, iniciando lo que calificó como “la destrucción de la evidencia”.

Detalló que la escalera por la que trepó Lamadrid fue removida del lugar casi inmediatamente, así como el coche patrulla del agente Tidwell y el auto que manejaba Lamadrid fueron cambiados de lugar.

“La excusa que se dio fue el temor de que “criminales” del lado mexicano trataran de cruzar la línea fronteriza en ese momento, cuando había más de 45 agentes armados en el lugar, brincando el muro y tratando de recuperar la droga que se encontraba en el auto”, dijo Risner.

Aseguró también que testigos del lado mexicano que presenciaron los hechos fueron amedrentados por los oficiales que llegaron al lugar, entre ellos francotiradores que les apuntaron con sus rifles por lo que la mayoría se fue del lugar.

El abogado de la familia Guerrero incluso manifestó que existen fuertes cuestionamientos sobre el origen de una piedra que fue encontrada incrustada en el parabrisas de la patrulla del agente Tidwell ya que fotografías tomadas minutos después del incidente no muestran esos daños.

En opinión de Risner existió una “confabulación” entre autoridades locales y agentes fronterizos para “justificar” la muerte de Lamadrid.

Por su parte, los abogados que representan a la Patrulla Fronteriza dijeron a la corte que las únicas personas responsables de lo que ocurrió ese día fueron Lamadrid y la persona que tiró piedras desde el lado mexicano.

David Wallace, representante legal de la Patrulla Fronteriza contó que todo comenzó cuando la policía local recibió una llamada anónima de una persona que denunciaba a un joven subiendo paquetes de marihuana a su auto y que no era la primera vez que pasaba.

Agregó que la policía comenzó a seguir el auto por aproximadamente cuatro minutos hasta llegar al muro fronterizo donde Lamadrid trató de escapar hacia el lado mexicano.

El abogado de la agencia federal trató de desacreditar el testimonio de testigos presentados durante el juicio que dijeron que “nadie” había tirado piedras antes de que mataran a Lamadrid asegurando que se trata de inmigrantes indocumentados mexicanos que previamente han sido deportados y por lo tanto guardan un “resentimiento” en contra de la Patrulla Fronteriza.

Finalmente reafirmó la idea de que el agente Tidwell solamente se defendió al activar su arma, ya que realmente consideró en ese momento que su vida se encontraba en peligro.

Debido a que es un caso civil, la familia solo puede pedir una compensación monetaria por lo que califican como muerte injustificada de Lamadrid. Ahora, la decisión del juez Soto podría tomar varios meses.

En el 2013, el Departamento de Justicia anunció que no presentaría cargos en contra del agente federal Tidwell.

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