San Juan, 4 sep (EFEUSA).- Hillary Clinton y Marco Rubio trasladarán hoy el escenario de la campaña electoral de EEUU a Puerto Rico, donde no se vota por el presidente de ese país, pero sí en las primarias, y que es clave para ganar en Florida, un estado "indeciso" en el que puede imponerse cualquiera de los dos partidos.
La complicada situación socioeconómica que atraviesa Puerto Rico, con una crisis fiscal desde hace casi una década que está provocando el colapso económico, ha derivado en un éxodo sin precedentes de puertorriqueños sin precedentes a EEUU, aprovechando que tienen la ciudadanía estadounidense.
Una gran parte de ellos han elegido Florida, especialmente el área central del que está considerado como uno de los principales estados «indecisos» de EEUU, ya que ninguno de los dos grandes partidos parte con una gran ventaja.
En la última década la población puertorriqueña en Florida se ha duplicado y supera el millón, con 100.000 personas más que en las anteriores elecciones. Muchas de ellas siguen los medios de comunicación locales y están muy pendientes de la actualidad de la isla a través de sus familiares y amigos.
Aunque los puertorriqueños tradicionalmente han mostrado un mayor apoyo a los demócratas, esa tendencia está cambiando, lo que hace que ambos partidos se disputen con interés su apoyo.
Además, aunque los residentes en este Estado Libre Asociado a EEUU no tendrán derecho a votar en las elecciones presidenciales de noviembre de 2016, sí pueden pronunciarse en las primarias.
Ello explica en gran parte la visita hoy de la demócrata Clinton y del republicano Rubio, exsenador por Florida, a Puerto Rico, que recientemente también visitaron el exgobernador de Florida Jeb Bush, precandidato republicano, y Martin O’Malley, otro demócrata con aspiraciones presidenciales.
Para ganarse el favor de los puertorriqueños es previsible que se tengan que pronunciar sobre el insistente reclamo tanto del Gobierno de la isla como de la oposición de que el Congreso de EEUU permita a Puerto Rico acogerse a la Ley federal de Quiebras, lo que permitiría reestructurar de forma ordenada su deuda de más de 72.000 millones de dólares que asfixia la economía.
Clinton ya mostró hace unos meses su apoyo a que el Congreso modifique la legislación vigente para integrar a Puerto Rico en esa ley y dejar así que las empresas públicas se declaren en bancarrota.
En una columna publicada hoy por el mayor diario de la isla, Rubio se pronuncia por primera vez al respecto para expresar su oposición a lo que debería ser «el último recurso» y abogar en cambio por aplicar recortes en el gasto público, el tamaño del Gobierno y los impuestos.
Otro asunto de controversia y de gran interés en la isla es la financiación sanitaria, algo que ha sabido ver con claridad la campaña de Clinton, que ha centrado en este tema la agenda de su fugaz visita en la isla.
Según han adelantado sus responsables de campaña, la precandidata hablará hoy sobre «el desigual trato que padecen pacientes, doctores y hospitales (de la isla) bajo la ley federal de compensación de gastos» durante una mesa redonda sobre «la crisis de la salud pública» en Puerto Rico.
También hablará sobre «la necesidad de que EEUU proporcione a Puerto Rico las herramientas necesarias para acabar con la crisis económica y de salud pública por la que están pasando».
La agenda de Rubio, el primero en llegar hoy a la isla, no está tan dirigida e incluye una primera parada de recaudación de fondos en un restaurante del barrio de Condado, y una segunda en otro establecimiento cercano para exponer «su visión de cómo recuperar el sueño americano y asegurar que este siglo sea otro siglo americano».



















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