Chicago (IL), 14 oct (EFEUSA).- Activistas proinmigrantes y familias indocumentadas afirmaron hoy que la Oficina de Inmigración y Aduanas (ICE) mantiene las redadas y deportaciones, a pesar de las promesas del presidente Barack Obama de que pondría fin a la separación de familias.
«Obama dijo que se concentrarían en delincuentes y no en las familias, pero no es cierto», expresó la activista Reina Wences, del grupo Comunidades Organizadas contra las Deportaciones, en un acto realizado frente a las oficinas de ICE en el centro de Chicago.
Wences afirmó que «ICE continúa en las calles», con redadas que se realizarían en domicilios y fábricas.
En el acto se presentaron los casos de dos familias de Illinois y Wisconsin, amenazadas por la deportación a pesar de no ser casos considerados prioritarios por Inmigración.
Martha Ávila dijo que su esposo Manuel Román ha vivido en los Estados Unidos desde los 16 años y podría beneficiarse con las medidas de alivio migratorio dictadas por el presidente, pero el Departamento de Seguridad Nacional lo tiene detenido desde hace más de un año en una prisión en Dutch County, Wisconsin.
«Quiero que Manuel reciba una oportunidad de quedarse en el país», expresó Ávila, quien ante la ausencia de su esposo tiene dificultades para mantener a sus dos hijas pequeñas.
Mony Ruiz Velazco, la abogada encargada del caso de Román, comentó que sobre su cliente pesa el antecedente de un delito menor, pero cree que le correspondería la acción diferida para padres de hijos ciudadanos (DAPA), estancada en las cortes, y ha solicitado a ICE que le aplique la discreción procesal.
Por su parte, la hondureña María Oneida dijo que llegó hace un año a Wisconsin con sus dos hijos pequeños, huyendo de la violencia y la inestabilidad económica en su país.
«Pido por favor que me dejen quedarme, porque luché mucho para venir y aquí podremos tener un futuro mejor», expresó la indocumentada.
En este caso los abogados dijeron que aunque son considerados «inmigrantes recientes», y sujetos a deportación, se ha pedido la discreción procesal de la oficina de ICE en Chicago para que cierre y archive el proceso de remoción.
«Las familias de María y Manuel sufren de primera mano la crueldad del sistema, con sus centros de detención inhumana y sus deportaciones, pero igualmente luchan por sus seres queridos», afirmó Wences.



















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