Washington, 22 mar (EFEUSA).- El Tribunal Supremo registró hoy su primer empate tras la muerte del juez Antonin Scalia el mes pasado, en un caso sin implicaciones a nivel nacional pero que evidenció una división que podría repetirse en temas de mayor perfil pendientes en la corte, como el aborto o la inmigración.
Los ocho jueces que quedan en la máxima instancia judicial del país emitieron cuatro votos a favor y cuatro en contra en el caso de dos mujeres de Misuri que demandaron a un banco por exigirles avalar los préstamos de sus maridos.
En un veredicto de solo una frase, el Tribunal afirmó estar «equitativamente dividido» y dejó por tanto en pie la decisión de la corte inferior, que dio la razón al banco comunitario de Misuri frente a las dos mujeres que lo demandaron por haberles exigido avalar los préstamos solicitados por sus maridos.
La decisión del Supremo respalda el veredicto de la octava Corte de Apelaciones y afecta únicamente en los estados cubiertos por ese tribunal: Misuri, Arkansas, Iowa, Minesota y Nebraska.
Pese a ser un caso menor, la decisión pone de relieve la división entre los jueces del Supremo, que este año deberán decidir sobre la legalidad de las medidas migratorias del presidente Barack Obama para evitar la deportación de 5 millones de indocumentados, y sobre las regulaciones en las clínicas de aborto del país.
En caso de empate, los ocho magistrados tienen la opción de dejar en vigor el veredicto de la corte inmediatamente inferior, como hicieron hoy, o decidir que el caso vuelva a argumentarse ante el Supremo una vez que un nuevo juez se haya incorporado a la corte.
Obama nominó la semana pasada a un nuevo magistrado para el Supremo, el juez Merrick Garland, un respetado y moderado jurista que ha sido alabado por varios políticos republicanos.
Pero los líderes de ese partido opositor en el Senado han prometido bloquear cualquier votación sobre Garland, con el objetivo de que sea el próximo presidente estadounidense, que asumirá el poder en enero de 2017, quien elija al sustituto de Scalia en la corte.
Aún así, la Casa Blanca ha lanzado una ambiciosa campaña de presión al Senado con la esperanza de que cada vez más senadores accedan a reunirse con Garland, que en 1997 recibió el apoyo de ambos partidos para entrar en la Corte de Apelaciones del Distrito de Columbia.



















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