Veteranos puertorriqueños honran memoria de excompañeros de batalla en EEUU

Veteranos puertorriqueños honran memoria de excompañeros de batalla en EEUU

San Juan, 13 abr (EFEUSA).- Previo a recibir la Medalla de Oro del Congreso de EE.UU., medio centenar de "Borinqueneers", puertorriqueños que en su día integraron el regimiento 65 de Infantería, honraron hoy a sus excompañeros caídos en la II Guerra Mundial, Corea y Vietnam

La mayoría de los veteranos que acudieron a las diversas ceremonias en Virginia y Washington son residentes en diferentes estados de EE.UU. que viajaron hasta la capital norteamericana para unirse al resto de los «Borinqueneers» que volaron el martes desde Puerto Rico para recibir la Medalla de Oro del Congreso.

El grupo de «Borinqueneers» y sus acompañantes fueron recibidos por varios motociclistas boricuas, que viajaron desde Florida y Virginia para situarse a la entrada del Cementerio Nacional de EE.UU. de Arlington (Virginia), aledaño a Washington para escoltarlos.

Juan «Quique» Tavarez, del capítulo de Virginia de los motociclistas «Borinqueneers» y que lucía un abrigo que incluía la frase en latín «honor et fididelitas» (honor y fidelidad), destacó a Efe el valor de distinción que se entrega a los puertorriqueños.

«Es el honor más grande. Viendo sus vídeos pequeño me motivó a alistarme», sostuvo Tavarez, un exinfante de Marina y del Ejército cuyo padre y otros familiares también pasaron por la milicia.

El grupo de motociclistas «Borinqueneers» fue fundado hace 10 años en el estado de Connecticut y desde entonces cuenta con capítulos en los estados de Florida, Carolina del Norte, Nueva York, y Washington.

Por su parte, Juan Merced -otro motociclista de ese grupo- dijo a Efe que la distinción a los «Borinqueneers» llegue un poco tarde «es un honor» merecido por el servicio prestado en acciones de guerra.

«Estos hombres lucharon y pelearon contra el enemigo», destacó Merced, tras emplear 3 horas en llegar al camposanto, donde yacen 170.000 tumbas, pero ninguna de los puertorriqueños caídos, quienes están enterrados en el cementerio nacional de Puerto Rico en el municipio de Bayamón.

A su llegada al cementerio, los «Borinqueneers» y sus acompañantes fueron llevados a «la tumba del soldado desaparecido», en la que fueron testigos del conocido cambio de soldado.

Allí, varios miembros de del regimiento de 65 de Infantería colocaron una corona de flores en honor al «soldado desaparecido», para continuar con el solemne acto, que prosiguió visitando una pequeña placa que se ubica en el camposanto dedicado a los «Borinqueneers» e incluye las únicas palabras en español del lugar.

Tras la visita al Cementerio Nacional de Arlington, los veteranos puertorriqueños le rindieron sus respetos a otros excompañeros en los monumentos de los soldados caídos en la II Guerra Mundial y Corea, ambos en Washington.

La de los «borinqueneers» será la segunda Medalla de Oro del Congreso que se concede a hispanos desde la otorgada de forma póstuma en 1973 al pelotero Roberto Clemente, también puertorriqueño.

Creado en 1899, los soldados del 65 de Infantería o «borinqueneers» formaron parte de una unidad segregada de las Fuerzas Armadas que lucharon, entre otros conflictos, en la Primera y Segunda Guerra Mundial y en la Guerra de Corea.

En la Guerra de Corea más de 60.000 reservistas voluntarios puertorriqueños lucharon bajo la bandera estadounidense y 6.000 de ellos lo hicieron en el Regimiento 65 de Infantería, el primero de la División de la Tercera Infantería en enfrentarse al enemigo coreano y de los últimos en regresar a su país, tras 3 años.

Se calcula que una de cada cuatro bajas de esa guerra fue de puertorriqueños, por que cerca de un soldado de la isla murió por cada 660 habitantes del Estado Libre Asociado, frente a las bajas de 1 por cada 1.125 estadounidenses, según cifras del censo de la época.

Puerto Rico fue una colonia española hasta 1898, cuando EE.UU. tomó la isla durante la Guerra Hispanoestadounidense, y en 1952 firmó su constitución como Estado Libre Asociado a EE.UU., lo que le otorgó cierta autonomía, aunque Washington se reserva apartados como moneda, defensa, fronteras y relaciones diplomáticas, entre otros.

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