Denver (CO), 7 dic (EFEUSA).- Aunque los judíos latinos en Estados Unidos representan sólo una pequeña parte de la comunidad judía del país, sus experiencias al superar desafíos para "pertenecer y contribuir" resultan significativas en el marco de inmigración global y multicultural, indicaron expertos en el tema.
Según datos del Buró del Censo, unos 160.000 judíos latinos residen en Estados Unidos, una pequeñísima fracción de los 54 millones de latinos en este país, e incluso un número reducido comparado con los 6,7 millones de residentes judíos.
«Estamos aquí para contribuir con integridad al país y a la sociedad, es decir, al futuro de este país y del mundo», aseveró el rabino Elie Abadie, médico gastroenterólogo y líder espiritual de la Sinagoga «Edmond J. Safra» en Nueva York.
«Pero en el marco de la actual situación inmigratoria, se ve a nuestra comunidad con algo de negatividad», comentó.
Abadie nació en el Líbano, creció en la Ciudad de México y luego llegó a Estados Unidos para estudiar hebreo, filosofía judía y medicina.
Pero sus antepasados se remontan a los judíos de España de la Edad Media, por lo que él se considera hispano o latino. «Lo llevo en mis venas», afirmó.
Durante esta semana, durante ocho días consecutivos desde el domingo 6 al lunes 14 de diciembre, la comunidad judía en general celebra su fiesta de Hanukkah, también conocida como la Fiesta de las Luminarias, que conmemora la reconsagración del Templo de Jerusalén por Judas Macabeo en el 165 a.C.
Los judíos latinos, obviamente, formarán parte de las celebraciones y del tradicional intercambio de regalos, pero, a la vez, casi inexorablemente deberán explicar dos frecuentes malos entendidos: que no es una contradicción ser judío y ser latino a la vez, y que no tienen planes de irse de Estados Unidos.
«Vinimos, nosotros o nuestros antepasados, a establecernos y a contribuir al país, no a tomar ventaja del país, sino a realizar aportes a la economía y a la política. Mucha gente cree que los latinos judíos van a dejar el país cuando mejore la situación en otros lugares, pero no es así», indicó Abadie a Efe.
«Y tampoco es una contradicción ser judío y latino, porque la religión y la tradición cultural no siempre coinciden. Algunos se asombran de que alguien sea tanto judío como latino, pero siempre les digo que no es en absoluto ninguna contradicción», agregó.
Una de las causas para esos malos entendidos es «el muy bajo nivel de familiaridad de los latinos con los judíos», especialmente en las principales ciudades estadounidenses, según un reporte de 2012 del Comité Judío Estadounidense (AJC).
Es por ello que, «los latinos tienen puntos de vista positivos sobre la comunidad judía», sostiene el informe. Sin embargo, «las frustraciones y desilusiones» de los latinos con respecto a sus propios desafíos políticos y económicos podrían modificar esa actitud favorable hacia los judíos.
Otro reciente documento de AJC titulado «Compartiendo historias de esperanza: Latinos y judíos en Estados Unidos», destaca que las experiencias compartidas por judíos y latinos, como ser tratado como «extranjero» o «recién llegado» sin importar el tiempo de residencia en el país (que, en muchos casos, es de varias generaciones) sirven de base para un diálogo fructífero entre latinos y judíos.
«Todos estamos en este mundo para contribuir al mundo por medio de conductas justas, honestas y sinceras, sea en este país o en cualquier otro en el que todos podamos mantener nuestra tradición cultural y ser tratados igualitariamente», opinó Abadie.
«Cada individuo debe tener el derecho de participar en el progreso cultural de su país de una manera pacífica. Por ser una persona de fe, afirmo que todos somos hijos del Todopoderoso y por lo tanto con los mismos derechos», declaró.
Sin embargo, las relaciones entre judíos y latinos no siempre resultan sencillas, ni siquiera para quienes son tanto judíos como latinos, como lo indican los altibajos de las numerosas gestiones para fomentar esas relaciones desde Nueva York hasta Los Ángeles.
En la zona metropolitana de Denver, por ejemplo, viven unos 85.000 judíos, incluyendo unos 2550 judíos latinos.
Durante varios años, la filial local de la Liga Anti-Difamación (ADL) realizó «mesas redondas» e incluso celebraciones conjuntas de la pascua de judíos y latinos (con lecturas de textos de César Chávez), pero esas actividades se interrumpieron en 2013.
A nivel nacional, la ADL mantiene el proyecto de Asuntos Hispanos y Comunidades Latinas, la AJC gestiona el Instituto Latino, y la Federación Judía cuenta con la Iniciativa Latina, en ambos casos para acercarse a los latinos judíos que, procedentes de América Latina y del Caribe, ahora residen en Miami, Nueva York, Los Ángeles o en otras ciudades.
Todas esas iniciativas son importantes, porque «el desafío de la humanidad es aceptar y respetar a todos los seres humanos», indicó Abadie.
«En mi caso, mis ancestros han contribuido durante más de mil años a la cultura hispana», concluyó.



















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