Charlotte (NC), 22 dic (EFEUSA).- Los mexicanos de Carolina del Norte mantienen vivas sus costumbres y estilos gastronómicos durante las fiestas decembrinas de navidad y año nuevo.
Un pedacito de México se funde en cada hogar, con ancestro del país vecino, durante la temporada navideña, en la cual es posible probar platos de cada región.
«Aquí no encontrará comida Tex Mex, solo puramente mexicana», dijo a Efe Mónica Colín Gutiérrez, encargada de asuntos comunitarios del Consulado General de México en Raleigh, la capital del estado.
«En el centro de nuestro país los romeritos, que se sirven con mole y camarón, son tradicionales al igual el bacalao y las rajas poblanas», contó la funcionaria, con raíces de Ciudad de México, quien cada año organiza una exhibición de los manjares mexicanos de fin de año.
La «vitamina T», término coloquial que en México se asigna a los tamales, está presente en cada una de las mesas, pero cada estado, ciudad o pueblo tiene su secreto culinario.
«Nosotros los hacemos con la hoja de plátano y al igual que el mole, no hay como lo preparamos en Oaxaca», aseguró a Efe Carmen Rodríguez, residente de Sanford y originaria de los valles centrales de Oaxaca.
«Nuestras costumbres siguen presentes y a estos platillos se suma la barbacoa oaxaqueña, los buñuelos de azúcar y canela acompañados por atole de arroz», señaló.
Pero el menú de los mexicanos del sur país no se detiene allí, y en algunos hogares no faltan las tlayudas oaxaqueñas.
«Son tortillas hechas a mano del tamaño de una pizza grande. Se ponen asientos, tipo quesillo, fríjol, carne y salsa y esto sabe a gloria», comentó Rodríguez.
A diferencia de quienes vienen del sur y centro, los norteños aceptan la cocina de las otras dos regiones y agregan algunas comidas propias.
«Básicamente hay formas distintas de condimentarlas y cocción. También tenemos el plato típico como el guiso de asado de puerco», explicó a Efe David Salazar, quien viven en Raleigh y es originario del estado de Tamaulipas, en el norte de México.
«Al estar cerca de la frontera con Estados Unidos combinamos una cultura transnacional y el pavo comienza a ganar fuerza y estar presente en las cenas de Navidad», expresó.
Según Salazar, «el acuerdo llega de la mano, mejor dicho del vaso, cuando de bebida se trata». Ahí, se hace presente el famoso ponche caliente de frutas ciento por ciento natural.
«Es el alma de la Navidad. Le puedes agregar alcohol y de esa manera se llama ‘ponche con piquete’. Algunos le ponen tequila y otros prefieren el mezcal’, finalizó Salazar.
Celebrar la temporada navideña para el más de medio millón de mexicanos en Carolina del Norte es acompañar los sabores y los aromas de su amplia gastronomía con los villancicos de las posadas y las risas de los niños, cuando rompen las piñatas.



















Deja un comentario
Su dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos requeridos estan marcados con *