San Juan, 15 abr (EFEUSA).- El ficticio Estado Nacional Soberano de Borinken pide a los puertorriqueños la abstención en las próximas elecciones en rechazo a la junta de control fiscal que Washington pretende imponer en la isla como condición para negociar la deuda.
«Las elecciones no van a resolver nada», señaló en entrevista con Efe el portavoz y presidente de la Asamblea Nacional del Estado Nacional Soberano de Borinken, Francisco Jordán, tras resaltar la falta de sentido de acudir a las urnas si, finalmente, una junta de supervisión controla las decisiones del Gobierno de Puerto Rico.
Jordán explicó que si se aprueba el texto que impulsa la mayoría republicana en la Cámara federal de Representantes sobre Puerto Rico cualquier decisión de finanzas públicas tendrán que contar con el visto bueno de una junta impuesta desde Washington, una muestra más, dijo, de la condición colonial de la isla.
«Vamos a promover que no se vote» en las elecciones generales del próximo 8 de noviembre, dijo Jordán sobre una de las principales medidas que se incluyen en su llamamiento a una «resistencia pacífica».
Jordán aclaró que esa resistencia pacífica comienza por la abstención, aunque incluye muchas otras medidas como pedir la dimisión de los actuales políticos de la isla y la puesta en marcha de un nuevo gobierno que asuma las riendas de Puerto Rico.
Dijo que para llegar a ese punto habrá que crear una asamblea constituyente que termine con el sistema colonial que en su opinión rige en Puerto Rico desde 1898, el año de cambio de soberanía de España a EE.UU.
«Esperamos que el pueblo nos escuche», dijo Jordán, después de apuntar que está en marcha un plan de concienciación a lo largo de toda la isla con el objetivo de que la población sea consciente de lo que está aconteciendo en Washington y de las consecuencias que tendrá para la ya a su juicio mermada soberanía de Puerto Rico.
«Hay que declarar además el impago de la deuda», sostuvo como otra de las propuestas prioritarias de la organización, que considera que EE.UU. es el responsable último del problema del endeudamiento de este Estado Libre Asociado.
«EE.UU., como país invasor, es el responsable. La deuda se ha acumulado bajo sus leyes y la anuencia del Congreso en Washington», dijo.
La anunciada campaña de resistencia civil pacífica, indicó, va más allá y también incluye la petición de que se compre en comercios puertorriqueños para poner fin a la política de favorecer las empresas extranjeras con exenciones fiscales.
«Por cada empleo que generan las compañías extranjeras que se establecen en la isla se destruyen más de dos en empresas locales», recordó Jordán para ilustrar el daño que a su juicio provocan las sociedades foráneas en el tejido social autóctono.
Reclamar el reconocimiento inmediato de un supuesto nuevo gobierno a la comunidad internacional y presentar una demanda contra EE.UU. en el Tribunal Internacional de la Haya para que asuma una indemnización por los daños ocasionados durante más de un siglo de colonialismo son otras de las medidas que propone esta organización.
«No va haber ningún acto de violencia», matizó Jordán sobre el proceso que subrayó su organización quiere llevar a cabo.
«La junta de supervisión fiscal va a liquidar al pueblo», resaltó, tras matizar que, en su opinión, todo lo que está ocurriendo puede responder a un plan preconcebido desde Estados Unidos para cambiar la estructura de la colonia».
Sugirió que ese hipotético plan tendría como objetivo final provocar más emigración hacia Estados Unidos y prácticamente acabar con la actual estructura del pueblo puertorriqueño.
El autodenominado Gobierno Provisional del Estado Nacional Soberano de Borinken cuenta con un imaginario Ejecutivo compuesto por doce miembros dedicados a diferentes ramas de gestión.
El presidente del ficticio Estado Nacional Soberano de Borinken es Ramón Nenadich, un profesor universitario.



















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