Cientos de veteranos boricuas reciben Medalla de Oro del Congreso de EE.UU.

Cientos de veteranos boricuas reciben Medalla de Oro del Congreso de EE.UU.

San Juan, 27 abr (EFEUSA).- Casi dos semanas después de que el Congreso de EE.UU. le otorgara la Medalla de Oro, la máxima distinción civil, a cerca de 200 exmiembros puertorriqueños del Regimiento 65 de Infantería, hoy le fue concedida a otros centenares durante una ceremonia celebrada en San Juan.

Con el Castillo San Felipe del Morro del Viejo San Juan como fondo, donde hace más de 100 años los primeros «borinqueneers», como se le conocen a estos exsoldados, se prepararon para la Primera Guerra Mundial, cientos de veteranos que no pudieron asistir al evento oficial en Washington recibieron la presea dorada.

El acto lo encabezó el secretario federal de Asuntos de Veteranos, Robert McDonald, quien dijo a los presentes que uno de sus planes para por continuar la promesa del entonces presidente Abraham Lincoln de reconocer a los excombatientes en guerras.

«Tengo que destacar que los primeros tiros que se dispararon durante la Primera Guerra Mundial fueron hechos detrás de este fuerte», sostuvo McDonald sobre el lugar, al que los estadounidenses dieron el nombre de Fort Brooke y utilizado para prácticas militares.

Junto a McDonald asistieron el gobernador de Puerto Rico, Alejandro García Padilla; el representante de la isla ante el Congreso de EE.UU., Pedro Pierluisi; el presidente de la Asociación de Soldados Retirados del 65 de Infantería, Javier Morales, y el general retirado Fernando Fernández.

Creado en 1899, el Regimiento 65 de Infantería fue una unidad segregada de las Fuerzas Armadas que luchó, entre otros conflictos, en la Primera y Segunda Guerra Mundial y en la Guerra de Corea.

García Padilla resaltó la labor de los «borinqueneers» durante estas tres guerras y que «hace siete décadas entregaron su vida para servirle al Ejército de EE.UU.», a cuyo servicio más de 700 murieron, mientras que cerca de 100 desaparecieron.

«Estos hombres fueron hijos de nuestra patria que defendieron nuestra democracia. En esos momentos de tensión, el valor de llamarse borinqueneers o borinqueños fue vital», sostuvo el jefe del Ejecutivo, quien mencionó al senador Miguel Pereira, un veterano piloto combatiente de la Guerra de Vietnam.

«Estos hombres sirvieron de escudo para sus propios compañeros y los demás soldados estadounidenses que llegaban después», agregó García Padilla, quien también participó de la ceremonia oficial que se organizó hace dos semanas en el Capitolio estadounidense.

Pese a la abolición de la ley de segregación racial en 1948, los «borinqueneers» continuaron peleando en los frentes de batalla separados de otros regimientos y sin disfrutar de los beneficios y honores recibidos por otros soldados no hispanos.

Pierluisi, quien bajo su puesto oficial en Washington impulsó la distinción a los «borinqueneers», señaló que estos veteranos «fueron prueba ferviente» de haberse sentido «orgullosos» de ser puertorriqueños y soldados estadounidenses.

«Aquí estamos en la puerta de la historias, de la valentía del 65 de Infantería por su valor y gallardía en las guerras, y por combatir contra la discriminación del Ejército al que le servían», expresó el comisionado residente de Puerto Rico ante el Congreso.

«Esta celebración pone el nombre de Puerto Rico en alto. Los ‘borinqueneers’ se han mantenido en orgullo y unidad. La medalla reconoce todas las contribuciones que hemos hecho a la nación norteamericana», agregó.

Los «borinqueneers» recibieron 2.771 Corazones Púrpuras, 606 Estrellas de Bronce, 256 Estrellas de Plata y 10 Cruces de Servicio Distinguido, entre otras distinciones.

En la Guerra de Corea más de 60.000 reservistas voluntarios puertorriqueños lucharon bajo la bandera estadounidense y 6.000 de ellos lo hicieron en el Regimiento 65 de Infantería, el primero de la División de la Tercera Infantería en enfrentarse al enemigo coreano y de los últimos en regresar a su país, después de cerca de tres años.

Se calcula que una de cada cuatro bajas de esa guerra fue de puertorriqueños. Así, un soldado puertorriqueño murió por cada 660 habitantes de la isla, frente a las bajas de 1 por cada 1.125 estadounidenses, según cifras del censo de la época.

Puerto Rico fue una colonia española hasta 1898, cuando EE.UU. tomó la isla durante la Guerra Hispanoestadounidense, y en 1952 firmó su constitución como Estado Libre Asociado a EE.UU., lo que le otorgó cierta autonomía, aunque Washington se reserva apartados como moneda, defensa, fronteras y relaciones diplomáticas, entre otros.

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