Naciones Unidas, 24 mar (EFE).- El Consejo de Seguridad de la ONU llamó hoy a trabajar para que la misión de Naciones Unidas en el Sáhara Occidental (Minurso) pueda recuperar su "plena capacidad", pero evitó dar un respaldo claro al secretario general, Ban Ki-moon, en el enfrentamiento que mantiene con Marruecos.
Tras más de tres horas reunidos a puerta cerrada, los quince Estados miembros pactaron una escueta declaración que fue leída por el presidente de turno del órgano, Ismael Abraão Gaspar Martins.
«Los miembros del Consejo de Seguridad subrayan la importancia de tratar de forma constructiva, global y cooperativa las circunstancias que llevaron a la actual situación, para que la Minurso pueda recuperar su plena capacidad para desarrollar su mandato», señaló el embajador angoleño.
El mensaje llegó en el mismo día en que Marruecos dijo que sus decisiones de expulsar a la mayor parte del personal civil de la misión son «irrevocables».
Según Ban, la salida de esos funcionarios dificulta enormemente el trabajo de la Minurso y pone en peligro su continuidad a medio plazo.
El Consejo, dijo Gaspar Martins, «tomó nota» de ese análisis y expresó sus «serias preocupaciones» por los últimos acontecimientos en esta crisis diplomática.
Sin embargo, como ya había hecho en las anteriores ocasiones en que había abordado la cuestión, evitó criticar las acciones de Marruecos o respaldar públicamente a Ban Ki-moon.
En los últimos días, el jefe de la ONU, a través de sus portavoces, ha lamentado repetidamente no haber obtenido del Consejo de Seguridad un mensaje más claro en medio de esta disputa.
El representante del Frente Polisario en Naciones Unidas, Ahmed Bujari, consideró hoy positiva la referencia del Consejo a recuperar la total capacidad de la Minurso, pero consideró que el mensaje debería haber sido «más contundente».
Marruecos y Ban Ki-moon se encuentran en una crisis abierta después de que Rabat denunciase como «hostiles» e «insultantes» las declaraciones y gestos del secretario general de la ONU en su reciente visita al Sáhara.
En respuesta a ello, Marruecos cortó la ayuda financiera que daba a la Minurso (alojamiento y alimentación), expulsó a 73 empleados de la misión de El Aaiún y exigió el cierre de la oficina de enlace que esta misión tenía en Dajla.



















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