Elecciones tendrán profundo efecto en relaciones exteriores de Canadá

Elecciones tendrán profundo efecto en relaciones exteriores de Canadá

Toronto (Canadá), 14 oct (EFE).- Aunque la política exterior canadiense ha jugado solo un papel marginal en la campaña electoral de cara a las elecciones generales del 19 de octubre, el resultado de la votación tendrá un profundo efecto en las relaciones de Canadá con el resto del mundo y especialmente con EE.UU. y México.

Tras 11 semanas de campaña electoral, las elecciones del 19 de octubre, a la que están convocados alrededor de 25 millones de personas, tres formaciones: el gobernante Partido Conservador (PC), el socialdemócrata Nuevo Partido Democrático (NPD) y el Partido Liberal (PL), tienen opciones de conseguir la victoria.

Y si las tres formaciones presentan opciones claramente diferentes en políticas internas, lo mismo se puede decir de sus propuestas con respecto a las relaciones exteriores.

Durante la campaña electoral, el actual primer ministro canadiense, el conservador Stephen Harper, no ha mostrado ninguna señal de rectificar su política exterior de los últimos años, que ha llevado a Canadá a uno de los periodos de más aislamiento internacional en la historia moderna del país.

Al contrario, Harper y los conservadores han prometido más de lo mismo en caso de formar gobierno, lo que significaría una tensa cumbre del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN) que está prevista se celebre en Canadá en noviembre.

La cumbre, que en el pasado se apodaba la «Cumbre de los Tres Amigos» pero que desde que llegó al poder Harper en 2006 es sólo la Cumbre de América del Norte, tenía que haberse celebrado en Canadá a principios de año, pero fue suspendida inesperadamente por los anfitriones.

Aunque oficialmente el Gobierno canadiense canceló la cita internacional por la celebración de las elecciones, los medios de comunicación canadienses revelaron que se debió a las malas relaciones de Harper con los presidentes de Estados Unidos, Barack Obama, y México, Enrique Peña Nieto.

El conflicto entre Canadá y México se remonta a la inesperada decisión de Harper, en 2009, de imponer el visado de entrada a los ciudadanos mexicanos.

Canadá justificó oficialmente la medida por el elevado número de peticiones de refugio procedentes de México. Pero desde entonces, el Gobierno canadiense ha realizado una serie de cambios legislativos que han eliminado prácticamente las solicitudes de asilo de México y aún así Ottawa mantiene el visado.

El pasado 9 de septiembre, en plena campaña electoral, Bernard Trottier, diputado conservador y secretario del ministro de Asuntos Exteriores, reveló que Harper no tiene intención de retirar el visado a los mexicanos porque México «no cumple» los requisitos «socioeconómicos».

«Como todos saben, hay muchos problemas con la criminalidad en muchas partes de México. Y por esas razones, el visado sigue siendo requerido», dijo Trottier ante un grupo de empresarios.

Con Obama, el conflicto de Harper es más ideológico y amplio pero se puede resumir en la construcción del oleoducto Keystone XL.

Harper ha basado el desarrollo económico de Canadá en la explotación de los yacimientos petrolíferos situados en la provincia de Alberta, considerados las reservas de crudo más grandes junto con las de Arabia Saudí y Venezuela.

Canadá quiere construir un oleoducto, el Keystone XL, para conectar sus yacimientos con las refinerías estadounidenses situadas en el Golfo de México. Pero para ello necesita la aprobación de Washington y, de momento, Obama se ha negado a autorizar su construcción.

Harper, que estaba seguro de que Obama aprobaría el oleoducto, inicialmente declaró que no aceptaría una negativa del presidente estadounidense, lo que muchos consideran una grave ofensa contra Washington, y posteriormente que vendería el crudo a China, lo que fue interpretado como un chantaje.

Desde entonces Obama y Harper prácticamente no se hablan y las relaciones entre los dos países están en piloto automático.

Tanto el líder del NPD, Thomas Mulcair, como del PL, Justin Trudeau, han señalado durante la campaña electoral que en caso de llegar al poder, rectificarán los errores de Harper hacia México y Estados Unidos.

Socialdemócratas y liberales se han comprometido a eliminar el visado a los mexicanos y a modificar el desarrollo de los yacimientos de Alberta para no crear más antagonismo con Estados Unidos y otros países.

La principal diferencia entre NPD y PL es sobre otro de los pilares básicos de la política exterior de Harper, el Acuerdo Transpacífico recientemente acordado por 12 países.

Mientras que Mulcair se ha comprometido a sacar a Canadá del acuerdo negociado por Harper, Trudeau dice que está dispuesto a mantenerse en el tratado tras revisar la letra pequeña del pacto, cuyos detalles todavía no se conocen.

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