Washington, 13 feb (EFEUSA).- El secretario de Estado de EE.UU., John Kerry, y su homólogo ruso, Serguéi Lavrov, evaluaron hoy planes sobre cómo implementar en una semana el cese de la violencia en Siria y coincidieron en la necesidad de distribuir ayuda humanitaria lo antes posible a las zonas incomunicadas del país árabe.
El portavoz del Departamento de Estado, John Kirby, indicó en un comunicado que la reunión se llevó a cabo hoy de forma paralela a la Conferencia de Seguridad de Múnich (sur de Alemania), ciudad en la que los dos países acordaron el viernes el cese de la violencia en el plazo de una semana en Siria.
Durante una breve reunión, los titulares de Exteriores de los dos países «repasaron planes para organizar las tareas esenciales del grupo de trabajo encargado de desarrollar modalidades para el cese de las hostilidades en Siria», indicó el portavoz estadounidense.
Para acordar cómo podrá evolucionar Siria desde el cese de la violencia hacia un alto el fuego «duradero», Kerry y Lavrov acordaron el viernes que se pondrá en marcha, en el marco de Naciones Unidas, un grupo de trabajo con una presidencia compartida por Rusia y Estados Unidos.
Precisamente, durante su reunión de hoy, Kerry y Lavrov hablaron brevemente sobre el establecimiento de un equipo de trabajo de Naciones Unidas destinado a coordinar la entrega de ayuda humanitaria a la población civil siria en los próximos días.
Según el portavoz estadounidense, ambos ministros coincidieron en la necesidad de que la ayuda «fluya lo más rápidamente posible» en las zonas sitiadas e identificadas por Naciones Unidas como las más necesitadas.
Entre esas zonas, se encuentran áreas rurales de Damasco, como Moadamiyeh y las localidades de Madaya y Kafr Batna, así como Fouah, Kafrayah y Deir ez Zor, ciudad en la provincia del mismo nombre en el noreste de Siria y que lleva largo tiempo asediada por las fuerzas del Estado Islámico (EI).
El arreglo ruso-estadounidense para Siria se logró el 12 de febrero tras más de seis horas de negociaciones en Múnich del Grupo Internacional de Apoyo a Siria, en el que participan esos dos países, además de Turquía, Irán, Arabia Saudí, Catar, Egipto, Francia, Alemania y el Reino Unido.
Pese a los acuerdos, que aún tienen que plasmarse sobre el terreno, Rusia y EE.UU. mantienen diferencias sustanciales sobre el conflicto sirio, tal y como se plasmó hoy y ayer en la Conferencia de Seguridad de Múnich, el «Davos de la Defensa».
EE.UU. defiende que, con el apoyo aéreo ruso, el Ejército del presidente Bachar al Asad está bombardeando a la oposición moderada, mientras que Moscú asegura que los ataques se dirigen contra «terroristas».
El futuro de Asad, a quien sólo defienden Rusia e Irán, es el otro gran punto de fricción entre la Casa Blanca y el Kremlin, aunque ambas partes coincidieron el viernes en que debe ser el pueblo sirio, en unas negociaciones, las que decidan cómo se articulará el país tras la guerra.



















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