Washington, 1 feb (EFEUSA).- Un año y medio después del primer ataque contra el Estado Islámico (EI), la ofensiva internacional se siente más fuerte en Irak, pero ahora el Gobierno debate sobre la posibilidad de perseguir al grupo yihadista hasta Libia, donde los terroristas se están fortaleciendo.
«Tenemos que seguir al enemigo allí donde vaya y destruirlo», reconoció hoy el teniente general Sean B. MacFarland, que no obstante aseguró que a él no le corresponde decidir sobre una incursión en Libia al ser el jefe de las operaciones de la coalición internacional contra el EI en Siria e Irak.
En una rueda de prensa en el Pentágono, retransmitida desde Bagdad, MacFarland hizo balance de la ofensiva que comenzó el 8 de agosto de 2014 con bombardeos contra el EI en Irak y que, seguidamente, amplió a Siria con la creación de una coalición internacional para acabar con el yihadismo.
El militar consideró que la intervención en Irak está «al principio del final» debido a la liberación a finales de diciembre de Ramadi, que supuso una de las mayores victorias del Ejército iraquí sobre el grupo yihadista, que proclamó a fines de junio de 2014 un califato en las zonas bajo su control de Irak y Siria.
«Siria es un problema más complejo», admitió MacFarland.
Para el general, el punto de inflexión en la batalla contra el Estado Islámico en Siria sería la liberación de la ciudad de Raqa, feudo principal de los yihadistas y cuya conquista enviaría «una señal muy fuerte de que el enemigo está viviendo sus estertores finales».
Un año y medio después del comienzo de la ofensiva, el EI controla un 40 % menos de territorio y Estados Unidos ha lanzado 10.000 ataques aéreos contra el grupo terrorista, cerca de dos tercios de ellos en Irak y alrededor de un tercio en Siria, indicó el teniente general en su primera comparecencia ante la prensa.
Además, según dijo, Estados Unidos cuenta con más de 3.000 militares en Irak, que han entrenado a 17.500 soldados iraquíes y a 2.000 policías.
En su intervención, MacFarland rechazó hablar sobre si el Gobierno está estudiando desplegar tropas en Libia para poner orden en el caos en ese país, con varias facciones rebeldes luchando por el poder, situación que está aprovechando el EI.
La semana pasada, The New York Times indicó que la administración del presidente Barack Obama está estudiando una posible intervención relámpago en Libia, pero el portavoz del Pentágono, Peter Cook, lo negó.
Cook sí confirmó que hay personal militar estadounidense realizando contactos sobre el terreno en Libia para evaluar la situación en el país.
Libia sigue sumergida en el caos político y sufre las secuelas de la guerra civil de 2011 que acabó con la vida y el régimen dictatorial de Muamar al Gadafi.
Desde las últimas elecciones, el poder está dividido entre Tobruk y Trípoli, gobiernos a los que apoyan distintos grupos islamistas, señores de la guerra, líderes tribales y contrabandistas de armas, petróleo, personas y drogas.
Del enfrentamiento se aprovechan grupos yihadistas vinculados al EI y a la organización Al Qaeda en el Magreb Islámico (AQMI), que han ganado terreno y extendido su influencia al resto del norte de África.



















Deja un comentario
Su dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos requeridos estan marcados con *