Washington, 29 oct (EFEUSA).- El Departamento de Defensa anunció hoy el traslado a su país del mauritano Ahmed Ould Abdelaziz, que se encontraba preso en la base estadounidense de Guantánamo, en el sudeste de Cuba, acusado de tener vínculos con Al Qaeda.
La transferencia de Abdelaziz, anunciada por el portavoz del Pentágono, Peter Cook, rebaja el número de reos que siguen en Guantánamo a 113, mientras que se recortan los plazos para que el presidente Barack Obama pueda cumplir su promesa de cerrar el penal antes de abandonar el cargo, en enero de 2017.
Según Cook, la transferencia fue aprobada de manera «unánime» por el secretario de Defensa, Ash Carter, y las agencias que componen el grupo de trabajo que determinan que se dan las garantías de seguridad para liberar a los presos que han recibido el visto bueno para abandonar la cárcel estadounidense en territorio cubano.
«El Gobierno de Estados Unidos está agradecido al Gobierno de Mauritania por su disposición a apoyar los esfuerzos para cerrar la prisión de la Bahía de Guantánamo», explicó Cook en un comunicado.
Abdelaziz tiene 45 años y llegó a Guantánamo hace hoy justamente 13 años y un día tras ser detenido en Karachi (Pakistán) y trasferido a custodia estadounidense para ser interrogado sobre su presunta vinculación con operativos de Al Qaeda.
El mauritano era uno de los algo más de medio centenar de internos que han recibido el visto bueno para ser transferidos a un tercer país si se garantizan las condiciones de seguridad para que el detenido no se integre en movimientos yihadistas.
Para cerrar la prisión de Guantánamo, Obama deberá acelerar estas transferencias y posteriormente decidir qué hacer con el medio centenar de presos que, especialmente por haber sido objeto de tortura, no pueden ser procesados con pruebas consistentes, pero son considerados demasiado peligrosos, los llamados presos eternos.
Tres presos han sido condenados por las comisiones militares creadas para juzgar a los detenidos de la guerra global contra el terrorismo islamista y siete están siendo procesados por esos tribunales de guerra.
Todos ellos deberían pasar a prisiones en territorio estadounidense si se cierra el penal, algo para lo que la Casa Blanca prepara un detallado plan que presentará al Congreso.



















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