Naciones Unidas, 2 mar (EFEUSA).- El enviado de la ONU para Libia, Martin Kobler, exigió hoy a las distintas fuerzas políticas y grupos armados del país unión para evitar que los terroristas del Estado Islámico (EI) sigan avanzando.
«Dada la situación de seguridad y la expansión de Daesh es imperativo unir y reformar a las fuerzas de seguridad libias», dijo Kobler en una comparecencia ante el Consejo de Seguridad.
Por ello, el diplomático alemán urgió a la formación de una vez por todas de un gobierno de unidad nacional, que pueda establecer un mecanismo para unificar la lucha contra los yihadistas.
Según Kobler, la «extrema lentitud» en el proceso político está siendo aprovechada por el EI, que ante el «vacío de seguridad» se está expandiendo hacia el oeste, este y sur del país.
«La fragmentación de los actores de seguridad y su preocupación por consolidar su influencia en las áreas bajo su control han permitido a Daesh operar sin freno en muchos lugares», aseguró.
Como ejemplo, señaló que la semana pasada el grupo mató a 17 personas en un ataque en la región de Sabratah, donde se han registrado numerosos combates desde que el 19 de febrero EE.UU. bombardease un campo de entrenamiento de los terroristas.
Mientras, las fuerzas del EI continúan cometiendo «numerosas decapitaciones y atrocidades en su plaza fuerte, Sirte», según Kobler.
Las distintas fuerzas políticas libias, con la mediación de la ONU, siguen tratando de poner en marcha un gobierno de unidad que termine con la fractura en el país, que vive con un Gobierno en Tobruk (este) y otro rival en Trípoli (oeste).
Kobler aseguró hoy que la inmensa mayoría de los libios y de sus representantes respaldan el acuerdo cerrado para formar ese Ejecutivo y culpó a grupos minoritarios de haber impedido hasta ahora su aplicación por intereses personales.
Tras reunirse con el Consejo de Seguridad, el enviado de la ONU dijo hoy a los periodistas que su objetivo es convencer a todos los actores de que esa vía es la única que puede sacar al país de la crisis y descartó la posibilidad de impulsar un «plan B».
Un lustro después del inicio de la revuelta que derrocó el régimen dictatorial de Muamar Gadafi, Libia es un Estado fallido donde el caos ha facilitado el avance de grupos extremistas.
Según dijo hoy Kobler, el 80 % de los terroristas presentes en el país son extranjeros y en Libia se mueven 20 millones de armas entre una población de sólo 6 millones.
El enviado de la ONU alertó además sobre la difícil situación humanitaria que vive la población en un país con importantes recursos, como petróleo.
Según explicó, 2,4 millones de personas necesitan asistencia de algún tipo y el 40 % de las instalaciones sanitarias del país no están funcionando.



















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