San Juan, 15 dic (EFEUSA).- La probabilidad de transmisión del chikunguña se reduce en las áreas donde las temperaturas son más templadas, ya que el mosquito que lo transmite no es capaz de sobrevivir en ese clima.
Así se deduce al menos de los resultados preliminares de un estudio difundido hoy por la Universidad de Puerto Rico (UPR) que podría arrojar pistas sobre cómo combatir este virus.
«El mosquito Aedes aegypti puede completar su ciclo de vida a partir de temperaturas mayores a los 77 grados Fahrenheit (25 grados Celsius)», dijo a Efe vía telefónica Angélica Rosario Santos, estudiante de Ciencias Naturales de la UPR en Cayey.
En entrevista, la responsable del estudio «Rol de la temperatura en la epidemia del chikunguña en Puerto Rico en el 2014» explicó que comenzó el estudio hace un año, tomando como punto de partida el mes de mayo de 2014, cuando se confirmó el primer caso de contagio en la isla de esta enfermedad, cuyos síntomas son fiebre, dolor muscular y en las articulaciones.
Según destacó, ese verano fue uno de los más calurosos en Puerto Rico por lo que concentró su investigación de la epidemia en el registro de las temperaturas en la capital San Juan, donde se reportaron gran parte de los contagios, y los pueblos de Aibonito y Guayama, localizados al centro y sur de Puerto Rico.
Al realizar el estudio comparativo, Rosario Santos indicó que la temperatura apenas superó los 77 grados Fahrenheit en Aibonito, mientras que en San Juan y Guayama la temperatura alcanzó los 90 grados Fahrenheit (32 grados Celsius).
«Esto indica que el riesgo de contraer chikunguña, en Aibonito es mínimo. Por tanto se podría afirmar que la mayoría de los casos registrados en dicho pueblo fueron importados, o adquiridos en otros pueblos y tratados allí», dijo la investigadora, que prevé presentar los resultados finales de su estudio entre abril y mayo de 2016.
La investigadora anticipó que durante los meses más calurosos del año, entre mayo y septiembre, es más probable que el mosquito se propague, aunque aclaró que también hay otros factores que inciden en su ciclo de vida.
«Estamos elaborando y proponiendo el modelo para orientar a los puertorriqueños sobre las temporadas más propensas para que el mosquito se propague, y ayudar a su prevención», dijo Rosario Santos, quien trabaja junto con la doctora Mayteé Cruz esta investigación.



















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